Ver Roma en 3 días es posible: te contamos cómo

11 de noviembre, 2016

Al César, lo que es del César; y que Roma es una de las ciudades más bonitas del mundo casi nadie lo cuestiona: su historia, Miguel Ángel, los gladiadores, riquísimas pizzas y helados aún mejores, las siete colinas y mil plazas… todo ello regado con una gran dosis de encanto italiano.

Y tú te preguntarás… ¿es posible ver Roma en tres días? Con planificación, un buen desayuno, calzado cómodo y muchas ganas… ¡es posible! Te proponemos una escapada de fin de semana largo (ósea, tres días) para que, al menos, puedas visitar los monumentos y zonas más importantes de la Ciudad Eterna. Un destino con tantísima historia y puntos de interés, es prácticamente imposible abordarlo en tan poco tiempo, pero es una buena medida para hacer un break de la rutina, viajar en el tiempo, comer un buen helado, saborear un capuccino y quedarte con las ganas de volver. Así que no te olvides de echar una moneda a la Fontana di Trevi para que se cumpla ese deseo.  Porque Roma siempre te deja esa sensación de querer volver.

“Roma es como un libro de fábulas, en cada página te encuentras con un prodigio”. Hans Christian Andersen

1. Día 1: La Roma más clásica

Ver Roma en 3 días es posible: te contamos cómo - Día 1: La Roma más clásica

Ruta:

  • Coliseo
  • Arco de Constantino
  • Palatino
  • Foro Romano
  • Monumento Nacional a Vittorio Emanuele
  • Boca della Veritá
  • Trastevere

Nuestro primer día de ruta comienza con uno de los grandes clásicos e iconos de Roma: el Coliseo (Colosseo en italiano), una impresionante construcción con 2.000 años de antigüedad que te permitirá hacerte una idea de cómo era la sociedad del antiguo Imperio Romano. ‘Pan et Circus’ era su lema y en sus instalaciones se podía disfrutar de las famosas luchas de gladiadores, exhibiciones de animales exóticos, crueles ejecuciones de prisioneros y todo tipo de espectáculos ante los ojos de más de 50.000 espectadores. La entrada al Coliseo (unos 12€) incluye también la visita al Foro Romano y al Palatino. Te recomendamos que acudas a primera hora, ya que suele haber menos cola y de esta manera aprovecharás tus horas en la ciudad. Además, junto al Coliseo, no te olvides de ver otro clásico, el Arco de Constantino ¡Busca el encuadre perfecto para una foto de concurso!

El Foro Romano era el centro de la vida social, política y religiosa del país, y una muestra del gran poder del Imperio. Recorre la calle principal, la Vía Sacra, imaginándote cómo lo hacía Julio César hace más de 20 siglos. A unos 40 metros sobre el Foro Romano, encontrarás el Monte Palatino, una de las siete colinas de Roma, donde podrás disfrutar de esta importante área arqueológica y unas bonitas vistas del Foro.

Cuando estés paseando por la zona, no te pasará desapercibido el enorme Monumento Nacional a Víctor Manuel II (Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II), en la Plaza Venecia, un edificio un tanto pomposo del que sin duda nos quedamos con las vistas panorámicas que ofrece desde la terraza situada a la altura de las cuadrigas. Al otro lado de la plaza, y en un plano más discreto, se encuentra la Iglesia del Santo Nombre de Jesús (Chiesa del Sacro Nome de Gesù), cuya fachada barroca es en sí misma un espectáculo.

Entre ruinas y caminatas, lo más probable es que necesites hacer una paradita para descansar y tomar fuerzas. Estamos en Italia, así que la pizza al taglio (pizza en porciones) es obligatoria ¡buen provecho!

Como el primer plan de tarde, puedes ir andando (o coger el bus 81 o 628) a la famosa Boca de la Verdad (Bocca della Veritá), uno de los lugares curiosos de Roma. La encontrarás en el soportal de la iglesia de Santa María in Cosmedin, cercana a Circo Massimo (hoy en día una gran explanada que en su momento fue escenario las famosas carreras de cuadrigas que salían en las películas de romanos). Según la leyenda, la famosa boca tiene el poder de medir la fidelidad de una pareja: debes meter la mano en la boca de la figura de mármol y responder a las preguntas de ‘tu amado’. Si no dices la verdad, la boca te cortará la mano. Así que asegúrate de pasar con nota este rudimentario polígrafo.

Si aún te quedan fuerzas, puedes ir a dar una vuelta por el Trastevere, uno de los barrios más bonitos para perderse en sus calles, y aproveches a tomar el aperitivo al más puro estilo romano (se toma alrededor de las siete de la tarde y así ya aprovechas para cenar). El procedimiento es el siguiente: pides una bebida y con ello tienes acceso a disfrutar de un buffet de comida por alrededor de 6-8 euros. Un local recomendable por su ubicación y calidad es Freni e Frizioni (Via del Politeama, 4) ¡no te olvides de reservar!

* Si puedes visitar el Coliseo también por la noche, no te lo pierdas. Iluminado es incluso más bonito que por el día.

2. Día 2: De plaza en plaza

Ver Roma en 3 días es posible: te contamos cómo - Día 2: De plaza en plaza

Ruta:

  • Piazza del Popolo
  • Villa Borguese
  • Plaza de España
  • Plaza Navona
  • Panteón
  • Fontana di Trevi

Con un capuccino espumoso y un cornetto (croissant) empieza el segundo día recorriendo Roma. Comenzamos por la Plaza del Pueblo (Piazza del Popolo), en la Vía Flaminia y puerta de entrada a la ciudad en la antgüedad. Su diseño es muy original ya que está vigilada por dos iglesias gemelas, Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto. Aunque a simple vista parezcan iguales, esconden algunas diferencias ¡a ver si las descubres! Además, puedes visitar la Iglesia de Santa María del Popolo (abierta todos los días de 8 a 12 y de 16 a 19h.) en la que se pueden ver dos magníficas obras de Caravaggio. Esta plaza es uno de los puntos de encuentro más populares de la ciudad y desde donde salen algunas de las calles más importantes, como la Vía del Corso, una de las principales arterias comerciales de Roma.

Próxima a la Plaza del Pueblo puedes encontrar Villa Borguese, una bonita villa renacentista llena de jardines que te transportará a la vida de la época de los Borgia, cómo vivían los nobles y familias de la época.

Desde el Popolo y avanzando por Via de Babuino (con varios palacios del siglo XVII y XVIII) podrás llegar a otra de las plazas más conocidas, la Plaza de España (Piazza di Spagna) que debe su nombre a que la embajada de nuestro país ante la Santa Sede se encuentra allí. Su famosa escalinata, diseñada por Miguel Ángel, ha sido escenario de acontecimientos históricos, películas o desfiles de moda, como el famoso Donne Sotto le Stelle. Es el momento del planazo del día: sentarse en las escaleras a disfrutar de la vida diaria romana mientras degustas un exquisito gelato.

Seguimos con nuestra ruta para visitar otra plaza, esta vez una famosa por sus tres fuentes diseñadas por Bernini: Piazza Navona. Además de las fuentes, su forma ovalada y las típicas fachadas romanas que la rodean, le aportan aún más encanto. Si a esto le añadimos los vendedores de arte, magos, bailarines, cafés y terrazas de la zona, se convierte en el punto perfecto para parase a degustar un buen plato de pasta a la carbonara ¡con la receta auténtica italiana!

El siguiente punto en nuestra ruta es el Panteón de Agripa, también conocido como el Panteón de Roma (con entrada gratuita de lunes a sábado de 8:30 a 19:30 h. y domingos de 9:00 a 18:00h). Se trata de una de las obras de arte mejor conservadas de Roma. Su construcción se remonta a los tiempos de Adriano, en el año 126 d.C. Un dato curioso: sus medidas. Y es que el edificio circular mide exactamente lo mismo de diámetro que de altura, exactamente 43,3 metros. La cúpula, más grande que la de la Basílica de San Pedro, tiene en el centro una ‘ventana’ que permite la entrada de luz natural durante todo el día. Si miras hacia arriba, parecerá que te transporta a otra dimensión.

Y si pensabas que nos habíamos olvidado de otro de los iconos más característicos de Roma, nada más lejos de la realidad: la Fontana di Trevi te espera al final de este día. Es posiblemente la fuente más bonita de Roma, al menos la más espectacular debido a su tamaño: nada más y nada menos que 20 metros de ancho por 26 de alto. Su nombre deriva de Tre Vie (tres vías), ya que la fuente era el punto de encuentro de tres calles. ¿Y... por qué siempre hay gente, vayas a la hora que vayas, lanzando la moneda al agua de espaldas? Se dice que si arrojas una moneda volverás a Roma; si lanzas dos encontrarás el amor con un italiano/a y si lanzas tres monedas, te casarás con la persona que conociste. Así que... piénsatelo bien antes de lanzarte a la aventura. Por cierto, el dinero que se recauda cada año de la fuente se utiliza con fines benéficos.

Uno de los planes con más encanto de Roma es callejear. Independientemente de los puntos turísticos que no deberías perderte, dale una oportunidad a la improvisación y recorre sus callecitas, porque seguro que encontrarás rincones imprevistos, y preciosos, que no esperabas.

¡Ah! Y para que no mueras de inanición no nos olvidamos de recomendarte un par de locales para cenar. Una buena opción es cruzar el río Tíber hasta el barrio del gueto judío y sentarte a probar las especialidades judío-romanas, como por ejemplo en Giggetto al portico d’Ottavia ¡pasta y supplì, las típicas croquetas de arroz que están riquísimas! Si aún te quedan fuerzas puedes darte una vuelta por la vida nocturna del Trastevere.

3. Día 3: Arte en estado puro

Ver Roma en 3 días es posible: te contamos cómo - Día 3: Arte en estado puro

Ruta: 

  • Ciudad del Vaticano y Museos Vaticanos
  • Castillo de San Angelo
  • Campo de' Fiori
  • Monte Aventino y Plaza de los Caballeros de Malta

Adivina, adivinanza...  Es otro de los grandes clásicos de Roma, aunque no esté en Roma. Pobre y rico a la vez. Capaz de unir a ateos y los más fervorosos creyentes. Con vistas desde cualquier punto de Roma y también desde un agujerito muy pequeño. Suponemos que ya lo has adivinado... Exacto: El Vaticano. Se trata de uno de los países más pequeños del mundo dentro de otro país; su riqueza artística contrasta con el voto de pobreza de sus habitantes, atrae a gente movida por la fe y la falta de fe (a partes iguales) y su cúpula caracteriza el ‘skyline romano’ y proporciona a la vez una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Y como te decíamos en el acertijo, puede disfrutarse desde un punto de vista muy original, como de postal sin retoque digital. Sube a la Plaza de los Caballeros de Malta, en el Monte Aventino, y mira por la cerradura de la puerta. ¡Voilá! Además, el monte es uno de los paseos más bonitos de Roma donde también encontrarás unas increíbles vistas desde el Mirador de los Naranjos. Pero bueno, esta excursión la dejamos para después de disfrutar del Vaticano y la Plaza de San Pedro (Piazza di San Pietro). La Basílica de San Pedro es de esos sitios en los que puedes pasar el día entero si eres un apasionado del arte (¡prepárate para el síndrome de Stendhal!), o hacer una visita más ligera, dependiendo de tus preferencias. Eso sí, te aseguramos que donde seguro te detendrás un rato es en la Piedad de Miguel Ángel ¡de un realismo absolutamente increíble! y en la Capilla Sixtina.

Con tus niveles artísticos al máximo después de las grandes obras de Miguel Ángel, salimos de la Ciudad del Vaticano en dirección al Castillo de Sant Angelo y el puente del mismo nombre con sus estatuas gigantes, uno de los más bonitos de Roma.

Para comer, puedes hacer una paradita en Campo di Fiori, una de las plazas con más encanto romano. Para descubrir una auténtica hostaria te recomendamos probar las especialidades italianas en el restaurante Antica Romanesca. Por las mañanas se monta un mercadillo en el que se venden alimentos, flores y productos variados. Desde la plaza, y saliendo al Corso Vittorio Emanuele, puedes coger el autobús número 81 (o el 30 desde Torre Argentina) que te acerca al Monte Aventino y disfrutar de las vistas que te recomendábamos al comienzo de este día de ruta. 

Desde España, tienes muchísimas opciones de vuelo a Roma, a precios muy asequibles y desde diferentes ciudades de salida, lo que es perfecto para una escapadita romántica, un regalo de cumpleaños o un remember con amigas. 

¡Buon viaggio!

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Nazaret León “Toda aventura comienza con un sí”. Y así han comenzado muchos de los desafíos, viajes y peripecias de Naza, una periodista que siempre ha buscado poder escribir sobre lo que le gustaría leer. En sus viajes intenta no perderse un atardecer y es incapaz de orientarse con un mapa. De plegarlo, ya ni hablamos.