Un fin de semana en la capital de Europa: Descubre Bruselas

16 de diciembre, 2016

La ciudad europea por excelencia es conocida mundialmente por ser además capital de edificios emblemáticos, chocolates maravillosos o ricas cervezas. Explorala en un fin de semana

Bruselas, o la ciudad de Bruselas como se le conoce para evitar confusiones entre el municipio y la región, es la capital y la ciudad más grande Bélgica. Además, es la sede de la Unión Europea.

A día de hoy cuenta con unos 170.000 habitantes y es una ciudad de renombre internacional, sin embargo, no es una ciudad demasiado grande lo que la hace ideal para ser visitada en un par de días.

Si estás pensando en escoger la capital belga para una escapadita, te proponemos un plan de fin de semana que seguro te saca de dudas. Bruselas, allá vamos.

1. Sábado:Descubriendo su historia

Un fin de semana en la capital de Europa: Descubre Bruselas - Sábado:Descubriendo su historia

Empezamos la mañana en el mirador de Mont des Arts, en el metro Gare Central, donde disfrutaremos de sus impresionantes vistas. Desde allí nos dirigiremos, por pla Rue Saint-Jean, a ver uno de los iconos de la ciudad: el Manneken Pis en la Rue de’Etuve. Esta estatua de bronce de 60 cm refleja un niño orinando y según los belgas representa el espíritu independiente de su pueblo. Además, la figura cuenta a día de hoy con más de 800 disfraces que se le ponen en fechas señaladas o para honrar a ciertas profesiones.

Una vez que hayamos hecho la foto de rigor con el Manneken nos vamos hasta la Grand Place, no sin antes comentaros que un gofre en la Funambule, puede ser un redesayuno maravilloso. La Grand Place es una plaza impresionante que antiguamente funcionaba como plaza del mercado y, a pesar de que conflictos históricos le han maltratado, sigue luciendo resplandeciente. Esta plaza alberga además edificios tan emblemáticos como el ayuntamiento, la casa del rey o el edificio de la Bolsa, a sólo 2 minutos a pie. Jean Cocteau decía que “la Grand Palace es el teatro más bello del mundo”.

Y si te picaba la curiosidad respecto a los disfraces de Manneken Pis, estas en el lugar idóneo porque en el Museo de la Ciudad de Bruselas, que se sitúa en esta plaza podemos ver, entre otras cosas, los más de 800 modelitos que tiene la figura. Y siguiendo con los meones, vamos a conocer a la versión femenina del niño cruzando la Grand Palace hasta las Galerías Saint-Hubert y de allí hasta el Impasse de la Fidélité donde está la Jeanneke Pis.

Esta figura es mucho más tardía que su hermano mayor, de 1987, pero tiene el mismo tamaño y apariencia. En este caso está protegida tras una verja y todo el dinero que se le arroja se destina a financiar la investigación contra el cáncer.

Además, visitar a la Jeanneke es la excusa perfecta para probar una, o varias, deliciosas cervezas en unos delos bares más famosos de Bruselas: el Delirium Café que está justo enfrente. En este local podrás disfrutar de cientos de tipos distintos de cerveza, alguna de ellas conocidas por ser las mejores del mundo. En esta zona también encontrarás varios restaurantes y bares en los que parar a comer algo, pero ten en cuenta que se trata de una zona bastante turística y los precios son más elevados.

Tras esto iremos hacia la Zona de la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula. La ubicación de este lugar es clave: se levanta sobre el cruce de las antiguas rutas entre Amberes, Mons, Flandes y Colonia y se encuentra cerca de la actual estación central de Bruselas. Esta Catedral ha sido escenario de importantes celebraciones y coronaciones en el país.

Desde Gare Central cogeremos de nuevo el metro y recorreremos cuatro paradas hasta Schuman, saldremos en el barrio europeo donde se encuentra la mayoría de las instituciones de la Unión Europea y algunos de los edificios emblemáticos de la misma como el edificio Berlaymont con forma de equis. Además, os recomendamos realizar una visita al Parlamento ya que estamos seguros que os resultará muy interesante y además, es gratuito.

Al fondo de la Rue de Loi veréis el Parque del Cincuentenario que es un buen lugar para terminar la tarde y descansar un ratito. Si para la noche estáis pensando en salir a una zona de restaurantes para cenar o tomar una copa, os recomendamos acercaros a La Place Saint-Géry, un oasis de terrazas y cervecerías en pleno centro de Bruselas donde todavía son más los locales que los turistas. Existen quienes defienden que la ciudad surgió aquí, alrededor de la iglesia que hoy en día es el mercado histórico de Halles Saint-Géry. Dentro del propio mercado encontrarás un agradable bar y un centro de exposiciones. Además, si prefieres probar otra cosa, el entorno de la plaza está rodeado de terrazas y bares donde poder comer algo o tomar una copa en un ambiente cien por cien belgas.

2. Domingo: Atomium, Museos y Sablon

Un fin de semana en la capital de Europa: Descubre Bruselas - Domingo: Atomium, Museos y Sablon

foto via Meredic Flickr.

Lo primero es lo primero y estamos seguros que no queréis iros de Bruselas sin visitar el Atomium. Por ello, y como queda un poco lejos del centro, nos dirigiremos allí a primera hora de la mañana. Cogemos el metro hasta la estación Heysel y en cuanto salgamos el dentro, veremos indicaciones que nos acercarán al Atomium.

Esta escultura fue construida para la exposición universal de 1958. Su estructura emula los nueve átomos de un cristal de hierro (que a su vez representan las nueve provincias belgas), aumentados varios billones de veces. Para su construcción se emplearon más de 15.000 trabajadores. A día de hoy, cada esfera está dedicada a una función distintas y están comunicadas entre ellas con cintas mecánicas. En la más alta de todas, se encuentra un restaurante y un mirador con bonitas vistas de Bruselas. Si estás interesado en visitar el mirador, has de tener en cuenta que abren a las 10 de la mañana. La entrada de adulto son 12€.

Desde allí, cogeremos de nuevo el metro y nos dirigiremos hacia la zona delos museos bajándonos en la estación de Trone. A no ser que seáis unos fanáticos de los museos, vais a tener que elegir cual visitar, pero estáis de enhorabuena porque los hay para todos los gustos: Museo de Instrumentos Musicales, Museo Magritte o el Museo de Arte Antiguo. ¡Estamos seguros que encontrareis uno en el que divertiros!

Si continuamos paseando por la Rue de Régence llegaremos hasta la Iglesia de Notre Dame du Sablon, que no os la podéis perder y además a su lado está la Place du Petit Sablon, un lugar ideal en el que tomar un descanso rodeado de jardines y esculturas en uno de los barrios más elegantes de la ciudad.

En Sablon podemos encontrar numerosas chocolaterías, tiendas de antigüedades y algún restaurante o bar donde parar a picar algo. Una buena idea puede ser pararnos a comer aquí y así disfrutar de paso del encanto del barrio.

Después de comer, disfrutaremos de un agradable paseo hasta el Palacio de Justicia, que se puede visitar por dentro, y según va avanzado la tarde tenemos dos opciones: disfrutar del ambiente de la Plaza Poelaert o coger un ascensor hasta el barrio de Les Marolles, un barrio con mucho encanto en el que poder disfrutar de las vistas de la ciudad y dar así por finalizado nuestro fin de semana en la capital belga.

Sabemos que hay muchas cosas que se nos quedaran en el tintero, pero siempre está bien dejar algo para la próxima visita, ¿no crees? Lo que no nos podemos dejar en el tintero es disfrutar de los chocolates, los gofres, las cervezas y los numerosos puestos de patatas fritas que encontraremos en la calle. ¡Bon Apetite!

¿Eres un experto en la ciudad? Dinos que otros lugares recomendarías para una primera visita a la ciudad. Tweeteanos a @TravioorES déjanos un comentario en nuestro Facebook.

Monika Goikoetxea Comunicadora de profesión y viajera de vocación. Tras haberse movido lo que ha podido dentro de Europa, decidió que era el momento de liarse la manta a la cabeza y la mochila a la espalda y embarcarse en un viaje que le llevó a viajar siete meses entre Australia y el sudeste asiático. Siempre planeando una nueva aventura.