Qué ver en Praga en 2 días: Los imprescindibles en una ruta 48 horas en la ciudad de Kafka

22 de noviembre, 2016

La 'Ciudad Dorada', de 'las cien torres' o el paraíso de los amantes de la cerveza. Praga siempre es un 'planazo' para una escapada de fin de semana y, sea la época del año que sea, es una buena ocasión para ir. O para repetir.

Si estás pensando en una escapadita a la capital de la República Checa, te proponemos una ruta por los puntos de interés turístico principales de Praga que no puedes perderte, desde la Ciudad Vieja, conocida como Stare Mesto, con su belleza medieval y centro turístico de la ciudad, a su monumental Castillo, sobre una colina en lo alta del barrio de Mala Strana además de rincones peculiares llenos de encanto como la Ciudad Nueva, conocida como Nova Mesto o el Barrio Judío Josefov. Y por supuesto, estando en Praga, lo que no puedes perderte es disfrutar de su cerveza, de producción local y artesana y a unos precios muy muy ajustados. Seguro que tras tu visita a la capital checa, coincidirás con las impresiones del músico Richard Wagner sobre Praga: "El antiguo esplendor y la belleza de una ciudad incomparable, dejó una impresión imborrable en mi imaginación". Y entonces siempre buscarás la excusa para volver. 

1. Día 1. Centro histórico y Puente de Carlos

Qué ver en Praga en 2 días: Los imprescindibles en una ruta 48 horas en la ciudad de Kafka - Día 1. Centro histórico y Puente de Carlos

Ruta: 

  • Plaza de la Ciudad Antigua
  • Reloj Astronómico
  • Ayuntamiento
  • Torre de la Pólvora
  • Klementinum
  • Puente de carlos
  • Mala strana

Comenzamos nuestra ruta con una de las mejores cosas que puedes hacer en Praga: pasear. Sus calles desprenden un encanto especial, como de otra época y, si tienes suerte y pillas un día de sol, la piedra con la que están construidos sus edificios brilla y refleja una luz dorada increíble; de hecho, los checos llaman a su ciudad ‘La Praga dorada’.

Nuestro primer destino es la Plaza de la Ciudad Antigua donde podrás contemplar uno de los iconos de la ciudad, el famoso Reloj Astronómico, con más de 600 años de historia. Asegúrate de estar presente cuando de la hora en punto para disfrutar del espectáculo de su maquinaria. En la misma plaza, podrás ver el Ayuntamiento de Praga, donde te recomendamos subir a la torre (no seas abuel@ y le eches pereza que además tiene ascensor), desde donde disfrutarás de una vista increíble de los alrededores.

Y de una torre a otra, subiendo por la calle Celetná y a unos 5 minutos andando, te encontrarás con la Torre de la Pólvora, la más famosa de la ciudad. Tiene su origen en el siglo XI y era una de las 13 entradas de las que disponía la ciudad antiguamente. Si eres un apasionado del art nouveau, no dudes en visitar, al lado de la torre, la Casa Municipal, uno de los mayores exponentes de este estilo.

En este punto vuelve a cobrar sentido el momento paseo al que aludíamos al principio de la ruta. De vuelta a la Plaza de la Ciudad Vieja, asegúrate de coger la calle U Prasné Brány, continua por la calle Jakubská y por Stupartská, ya que son algunas de las calles con más encanto de la ciudad. Y desde la plaza, saliendo por cualquiera de las calles comerciales frente al ayuntamiento, te encontrarás con el lugar donde se inició la caída del comunismo, la Plaza de Wenceslao.

Como ya notarás que tus tripas empiezan a quejarse, ha llegado el momento de parar a comer y degustar la cocina tradicional checa, basada principalmente en la carne (cerdo sobre todo y también pollo y ternera. El plato más típico es el goulash, una especie de guiso de carne con verduras que debes probar en cualquier restaurante. Eso sí, te recomendamos que pidas al camarero el ticket, ya que en muchos casos suelen hacer la cuenta de memoria y suelen haber ‘errores accidentales’. Pero sin duda, lo que no puedes dejar de probar en Praga es la cerveza, por su calidad y buenos precios. Aproximadamente, medio litro de cerveza cuesta entre 25 y 40 coronas (poco más de 1€) y, la verdad sea dicho, está muy buena. La más popular es Pilsner Urquell, pero además muchos locales fabrican su propia cerveza, así que tienes donde elegir. Te recomendamos ir a U Flekù, la cervecería más antigua de Praga con ambiente asegurado.

Tras pasar la digestión, y de camino al Puente de San Carlos, pasamos por la calle Karlova, una calle en su mayoría peatonal que alberga tiendas de recuerdos, marionetas, joyerías checa y exclusiva de Bohemia, museos, bares… con edificios barrocos a ambos lados. Justo al lado, nuestra próxima parada será el conjunto de edificios históricos Klementinum, otro de los imprescindibles de la ciudad, entre otras cosas, por su magnífica biblioteca barroca. Sentirás que te transportas en el tiempo. En sus orígenes, el Clementinum era la sede de la Universidad de Carlos. En el siglo XVI fue ocupado por los jesuitas y, con su expulsión en el s. XVIII, el Clementinum se convirtió en la sede de la Biblioteca Imperial y actualmente alberga la Biblioteca Nacional de Praga.

Caminamos hacia el Puente de Carlos, en honor a su creador, Carlos IV, que piso la primera piedra. Con más de 500 metros de largo, es otro de los iconos de la capital checa y posiblemente uno de los puntos más románticos y con más encanto de Europa. Conecta la ciudad vieja con la llamada Malá Strana (ciudad pequeña) y, según lo recorres, podrás ver las 30 estatuas representando santos que vigilan el puente. Además… ¡no te olvides de pedir un deseo y te será concedido! Busca la estatua de San Juan Nepomuceno y pide tu deseo poniendo la mano izquierda en la base de la estatua. Además, puedes aprovechar para hacer tus compras de recuerdos, ya que en el puente encontrarás puestecitos y artesanos vendiendo sus creaciones.

Como suponemos que la ruta ya ha sido bastante completita, nada mejor que terminar el día en la zona de Mala Strana con una buena (y barata) cerveza checa. 

2. Día 2: Castillo y Barrio Judío

Qué ver en Praga en 2 días: Los imprescindibles en una ruta 48 horas en la ciudad de Kafka - Día 2: Castillo y Barrio Judío

Ruta:

  • Castillo de Praga
  • Callejón de Oro
  • Catedral de San Vito
  • Malá Strana
  • Iglesia de San Nicolás
  • Barrio judío

Nuestro segundo día en Praga comienza con la subida al Castillo y pasaremos la mañana por el barrio de Hardcany, donde también puedes visitar el Callejón de Oro y la Catedral de San Vito. El Castillo de Praga, construido en el siglo IX y considerado el más grande del mundo, es nuestra primera parada. Disfruta de esta increíble infraestructura medieval que más que un castillo parece un palacio. De hecho, ha sido residencia de los reyes de Bohemia y, desde 1918, lo es del presidente de la República Checa. Los más ‘vaguetes’ pueden coger el tranvía, aunque te recomendamos subir andando por las callecitas empedradas.

Y de castillo a catedral. En el mismo barrio de Hardcany visitamos la Catedral de San Vito, cuya construcción duró más de 700 años (no se terminó hasta el s.XX). Desde lo alto de su torre (99 metros y con acceso por una escalera de caracol) podrás contemplar una vista increíble de la ciudad, con sus mil torres y tejados bajo tus pies. En la Catedral también puedes visitar la tumba de Wenceslao IV, conocido como el Rey Bueno.

Al bajar de nuevo a la ciudad, podéis visitar el Callejón de Oro (Zlata ulicka), lleno de casitas con fachadas de colores, y seguir la huella de Franz Kafka en la ciudad, ya que el escritor vivió en una de estas casas entre 1916 y 1917.

Volvemos un poco sobre nuestros pasos para bajar por la calle Zamecké Schody hasta el cruce con la calle Zamecka para ver la iglesia de San Nicolás y pasear por el barrio de Mala Strana. Es un buen momento para parar y saborear la gastronomía checa. Si tu presupuesto es más ajustado, comer en la calle en Praga es muy barato. Lo más típico es que recurras a las salchichas (que hay de todo tipo) y el perrito caliente. Su precio es de alrededor de 1 euro (desde 20 hasta 50 coronas checas aproximadamente), así que podrás comer por muy poco si te lo propones. De todos modos, ni comer ni beber es caro en la capital checa, así que no te prives de comer sentado en un local y calentito (sobre todo si visitas la ciudad en época de frío). 

Después de comer, continuamos nuestro itinerario hacia el Museo de Kafka, pero antes, hacemos una parada en la que dicen que es la calle más estrecha del mundo, a la altura del número 24 de la calle U Luzického Semináre. Se trata de un curioso callejón con escalones por el que solo cabe una persona (es más, un semáforo regular a cada extremo el paso de peatones).

Kafka es una de las grandes figuras y atracciones en Praga y, tan kafkiano como el personaje, es el museo dedicado a la obra y vida de uno de los escritores más influyentes de la literatura moderna.  En el Museo Franz Kafka (Cihelná 2b – Tranvía nº 22 (parada Malostranská) podrás encontrar manuscritos, borradores, diarios, fotografías e incluso dibujos del propio autor. Y en ese homenaje al surrealismo, a la entrada del museo podrás ver la una escultura un tanto peculiar, obra del artista de Praga David Cerný. Se trata de dos hombres orinando sobre la silueta del mapa de la República Checa y escribiendo frases en el agua. Los visitantes pueden formar parte de este extraño experimento enviando un sms al número indicado junto a las estatuas, y la frase que indiques saldrá escrita.

Dejando atrás el Barrio de Mala Strana y cruzando el río Moldava por el puente Manesuv Most (siguiente al puente de Carlos) encaminamos nuestro rumbo al barrio judío, llamado Josefov. Te recomendamos caminar sin prisas hasta allí, disfrutando del paseo por la ciudad antigua. Una vez en el barrio es muy interesante la visita a la sinagoga, que es la más antigua de Europa en funcionamiento. Otro de los puntos clave de interés y absolutamente imprescindible es el cementerio del s. XV, un lugar muy impactante con más de 12.000 lápidas, entre ellas la tumba del propio Franz Kafka. El horario de visita desde noviembre hasta marzo es de 9:00 a 17:00h. y desde abril a octubre es de 8 a 18h. Recuerda que los sábados está cerrado.

De vuelta a la Plaza de la Ciudad Antigua para terminar nuestra ruta con una buena cerveza y un plato típico, además de disfrutar de esta plaza también de noche, podrás encontrar edificios de arquitectura cubista y art nouveau en el Bulevar de París (Boulevard Parizská) donde además se encuentran las tiendas de las grandes marcas de lujo.

¿Dónde alojarse en Praga?

  • Te recomendamos dos zonas especialmente, ya que para dos días es mejor no alejarse del centro aunque haya que pagar un poco más. Nuestra favorita es la zona de la Ciudad Antigua. Por su ubicación (junto al casco histórico y el Puente Carlos) y su buena relación calidad-precio te recomendamos alojarte en Royal Boutique Residence. Cruzando el Puente Carlos, en la orilla de Mala Strana, puedes alojarte en el Hotel U Kříže, en un edificio del siglo XVI reformado y con el intercambiador de tranvía Újezd justo enfrente.
  •  Si te alejas un poquito del centro, pero por un agradable paseo de unos 15 minutos desde la plaza de la Ciudad Vieja, podrás alojarte en Klimentska 52, un hotel que ofrece una excelente relación calidad-precio. 

Para tu vuelo

¿Te ha gustado nuestra ruta? ¿Tienes alguna propuesta que hacernos? Déjanos un comentario en nuestro Twitter @TravioorES  o en nuestra página de Facebook. 

Y si quieres seguir descubriendo cosas sobre Praga, clica aquí.

Nazaret León “Toda aventura comienza con un sí”. Y así han comenzado muchos de los desafíos, viajes y peripecias de Naza, una periodista que siempre ha buscado poder escribir sobre lo que le gustaría leer. En sus viajes intenta no perderse un atardecer y es incapaz de orientarse con un mapa. De plegarlo, ya ni hablamos.