¿Qué hacer para relajarse viajando? Mi experiencia en el paraíso brasileño de la isla de Boipeba

18 de noviembre, 2016

Con la idea en mente de que todo viaje necesita un remanso de paz, es como seis personas decidieron buscar una isla perdida en Brasil en la que poder descansar y olvidarse del asfalto. Y llegamos a Boipeba.

Cuando planeas un viaje de estancia superior a la escapada, y sobre todo si se trata de un viaje alejado del nido, siempre intentas abarcar el mayor número de destinos posibles en el mínimo espacio de tiempo: este día voy a estar en esta ciudad, mañana visitaré estos museos, antes de irme no me puedo perder esto otro, con un poco de suerte coincidiré con Pepe que está haciendo una estancia en esta ciudad... Planeamos los viajes como si no hubiera un mañana, como si fuera la última oportunidad que nos da la vida para visitar ese destino, como si el hecho de no tener un documento gráfico en forma de fotografía de un punto que está a tan solo dos horas de donde estoy fuera un crimen.

Ahora bien, si ya has conseguido superar esas fobias y has atravesado la barrera, probablemente te habrás dado cuenta de lo necesario que resulta dedicar unos días de tus vacaciones a 'no hacer nada', a disfrutar de lo que es beberte una cerveza con la mirada perdida, a despertarte con el primer rayo de sol porque te quedaste dormido con el último... en definitiva, a vivir sin el segundero pegado al culo.

Afortunadamente, en los últimos años he conseguido trabajar y luchar a contracorriente contra el Dios del "tienes que hacerlo todo o tu viaje no habrá merecido la pena", y créeme... el resultado merece la pena.

 

1. Primera toma de contacto: ¿Cómo llegar?

¿Qué hacer para relajarse viajando? Mi experiencia en el paraíso brasileño de la isla de Boipeba - Primera toma de contacto: ¿Cómo llegar?

Llegar hasta la Isla de Biopeba no es una tarea rápida por lo que, si tienes pensado incluir este destino en tu futuro viaje a Brasil, tienes que tomártelo con calma. Nosotros viajamos desde Salvador de Bahía (ya que este era el destino desde el que partíamos) y en cada uno de los dos trayectos tomamos una ruta.

Ruta 1: Salvador - Bom Despacho - Valença - Boipeba

Para llegar hasta Bom Despacho es necesario acercarse al puerto de São Joaquim a coger un ferry. Para tomar este ferry no es necesario comprar el pasaje de forma anticipada ya que se trata de un medio de transporte público. El billete tiene un precio aproximado de 5 reales (aprox. 1,5€). Una vez en Bom Despacho tienes que buscar un medio de transporte para llegar hasta Valença. La mejor opción, y si sois varias personas, es que te acerques al exterior del puerto y hables con los conductores de taxis y empresas de transporte que se sitúan aquí. En nuestro caso el trayecto para las 6 personas que viajábamos fue de 180 reales.

Cuando llegues a Valença, acércate hasta la zona de embarque para contratar tu siguiente trayecto con alguna de las empresas que encontrarás allí. Si has llegado pronto podrás contratar el servicio de lancha rápida. En nuestro caso, y dado que nos retrasamos en la salida desde Salvador, perdimos la lancha rápida. La alternativa que encontramos fue un pequeño barco que transportaba productos/pedidos hasta la isla. Si tienes tiempo y te apetece un paseo relajado (de una duración de tres horas) esta no es una mala opción ya que puedes disfrutar de un paisaje espectacular. La ribera del río está flanqueada por kilómetros y kilómetros de marisma que merece la pena contemplar con calma. En cuanto al precio de este trayecto es de aproximadamente 12 reales (3,5€) por persona.

Ruta 2: Boipeba - Valença - Mar Grande - Salvador

Tanto si vas a hacer este trayecto de vuelta como el anterior, se recomienda que un día antes, o un par de días si es posible, te acerques al puerto de la isla para reservar tu plaza en una de las lanchas rápidas de las que se ofertan. El precio por persona para este tipo de pasaje es de 40 reales (unos 11€), y en media hora te plantas en Valença.

Además de organizar el horario de salida en lancha rápida también es posible contratar el servicio de transporte en furgoneta con el hotel, tal y como hicimos nosotros. En este caso el precio fue de 200 reales (55€)para todo el equipo y además de contratar un viaje en furgoneta también echas una moneda al aire a tu suerte (no es que en Brasil se conduzca despacio). En esta ocasión, en vez de dejarnos en Bom Despacho, el conductor nos dejó en Mar Negro para tomar un ferry de trayecto más corto. El precio de este ferry también ronda los cinco reales (1,5€).

2. ¿Dónde alojarse?

¿Qué hacer para relajarse viajando? Mi experiencia en el paraíso brasileño de la isla de Boipeba - ¿Dónde alojarse?

Boipeba, a pesar de ser una pequeña isla, dispone de bastantes alojamientos entre los que elegir. Estos alojamientos no consisten en grandes complejos hoteleros y suelen ser hostales o antiguas casas rehabilitadas en hospedajes. Mi recomendación, y si no eres de las personas a las que les gusta estar a pie de playa, es que te alojes en el hotel que se encuentra en el alto de la isla y cuyo nombre es O Céu de Boipeba (Cielo de Boipeba). El hotel en sí mismo es espectacular, dispone de unas vistas increíbles y su precio es muy ajustado. Se ubica en lo alto de una colina y está construido en madera. Para llegar hasta él es necesario subir por un camino (que no se encuentra asfaltado) un tanto empinado. Si llegas cansado siempre puedes contratar el servicio de transporte en burro (no están permitidos los vehículos de motor en la isla). Si decides subir andando el trayecto no te tomara más de diez minutos.

En cuanto a las habitaciones, el hotel dispone de dos tipos de habitaciones. Las habitaciones estándar están totalmente equipadas con baño, cama de matrimonio y terraza. Las habitaciones Deluxe son algo más grandes y disponen de bañera en la terraza. El precio de la estancia ronda los 70-90 euros por noche en habitación doble. Mi recomendación es que te alojes en una habitación normal. Estas están muy bien equipadas y son muy amplias.

En lo referente a la comida, el hotel ofrece servicio de desayuno y cena. En el caso del desayuno está incluido en el precio de la habitación y en el caso de la cena tienes que reservarla previamente. Los desayunos son abundantes y te permiten disfrutar de una buena variedad de productos locales como frutas, pasteles, batidos y platos típicos. Estos productos están cocinados por empleados de la misma Boipeba y los cuales ofrecen un trato muy amable y cercano. ¡Te sentirás como en casa! En el caso de las cenas es necesario que reserves antes de las seis. No disponen de una gran variedad de platos y cada noche se pueden seleccionar un par de ellos. Mi segunda recomendación es que no te pierdas el plato de Moqueca (plato de influencias africanas elaborado con salsa de pescado, tomates, cebolla, cilantro, pimientos, etc.).

3. Relájate en Boipeba

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La primera cosa que tienes que tener en mente cuando vas a este tipo de viajes es que no tienes que pensar en qué hacer. El secreto está en tener claro que vas a relajarte y a disfrutar de las cosas que te ofrece el entorno (y créeme, no son pocas).

De los cuatro días que pasamos en la isla solo en uno de ellos hicimos una excursión en barco. Esta excursión consistía en alquilar una lancha rápida (en nuestro caso al ser seis personas pudimos alquilarla solo para nosotros) que nos llevaba de ruta por las diferentes playas de la isla. Esta excursión es muy recomendable ya que podrás visitar lugares que no son accesibles si vas a pie.

En esta excursión te llevarán a visitar unas piscinas naturales que se encuentran a unas cuantas millas de la costa (piscinas naturales de Moreré) y en las cuales se puede hacer snorkel. La parada para comer se hace en Cova de Onça (llamado así por ser una región donde habitan jaguares) para disfrutar de una mariscada. Finalmente, el día acabará en un barco llamado Portal das Ostras y en el cual puedes disfrutar de unas riquísimas ostras. El precio de esta excursión es de 150 reales por persona (unos 40€) y dura casi todo el día. Puedes contratarla en cualquiera de las agencias de las que dispone la isla.

Además de esta excursión, el resto del tiempo te recomiendo que lo inviertas en descansar en la playa, perderte entre las pequeñas calles del pueblo, pasear entre kilómetros y kilómetros de palmeras, tomar agua de coco o algún batido de fruta en alguno de los puestos de los que tienen en la playa, dormirte en una hamaca o tomarte unas caipiriñas mientras ves la puesta de sol en el hotel.

 

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David Álvarez David compagina su trabajo como desarrollador con la organización de su próximo viaje; soñando su siguiente destino, cada vez más lejos, cada vez más largo. Disfruta de los pequeños placeres que le ofrecen sus escapadas y no desaprovecha ni un solo día de sus vacaciones. Te lo podrás encontrar por el mundo disfrutando de una bonita puesta de sol lejos del asfalto, dormido en alguna playa desierta o tomando una cerveza en una terraza. Siempre que planea un viaje evita hacer las temidas listas de 'lugares a visitar' y las aglomeraciones de turistas. Se deja llevar, disfruta y, si le gusta, repite.