Cómo aprovechar al máximo un fin de semana en Varsovia

26 de diciembre, 2016

La capital polaca está repleta de historia y encanto. Te contamos cómo recorrerla para sacarle el mayor partido

Varsovia es una ciudad que provoca sentimientos encontrados.  Son muchas las personas que sienten que la ciudad no ofrece nada para pasar más de un día, pero también son muchos los que se ven sorprendidos por una ciudad que esconde mucho encanto que poco a poco está emergiendo. Y es que las ciudades decadentes, no son para todo el mundo.

A la hora de visitar Varsovia, no podemos olvidar la historia de este país, y en concreto la de esta ciudad que tras ser casi completamente destruida en la segunda guerra mundial (un 90% de la ciudad desapareció) supo renacer y hoy en día es uno de los mayores destinos turísticos de Europa gracias a su encanto decadente, su arquitectura audaz y un montón de carácter.  

Si estás dispuesto a darle una oportunidad, te traemos un plan de fin de semana para conseguir que está ciudad te enamore.

1. Sábado: Descubriendo la Historia de Varsovia

Cómo aprovechar al máximo un fin de semana en Varsovia - Sábado: Descubriendo la Historia de Varsovia

foto via Flickr Datmater.

Empezaremos la ruta por uno de los iconos más importantes de la ciudad, el Palacio de la Cultura y la Ciencia, el PKiN. Este edificio, de más de 200 metros, fue un regalo de las URSS a Polonia y debido a su altura es visible desde todos los puntos de la ciudad. No podemos decir que es el edificio favorito de los polcaos ya que dicen que fue construido para alardear de la opulencia de las URSS. Tanto es así que aseguran que la azotea de este edificio tiene las mejores vistas de la ciudad, ya que es el único punto donde no se ve el edificio.

A día de hoy en su interior podemos disfrutar de teatros, museos y un palacio de congresos. También podéis acceder al punto más alto del edificio para poder disfrutar de unas vistas 360º de la ciudad, las entradas se adquieren allí mismo y cuestan algo más de cuatro euros.

Una vez que hayamos conocido la ciudad desde las alturas, lo vamos a hacer desde su parte más auténtica: La Ciudad Vieja o Stare Miasto. Se trata de la parte histórica de la ciudad donde perderse durante unas horas callejeando será un placer y una de las mejores maneras de empaparnos de la ciudad.

Una de las paradas que podemos hacer en la zona antigua de la ciudad, es el Castillo Real, una construcción barroca neo-clásica ubicada que fue residencia real hasta 1795. En 1939 el castillo fue bombardeado y destruido por el ejército nazi para más tarde ser reconstruido y a día de hoy este Castillo está acondicionado como Museo y es el punto de inicio de la Ruta Real de Varsovia.

Si seguimos caminando, llegaremos al corazón de la ciudad antigua: La plaza del mercado con sus restaurantes, cafés y tiendas tradicionales. Las calles aledañas son una muestra de arquitectura medieval, con las murallas, la barbacana y la Catedral de San Juan.

Este centro histórico fue completamente destruido en el Alzamiento de Varsovia en 1944 y gracias a una importante movilización nacional fue reconstruido con total fidelidad. Gracias a eso, en 1980 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como “ejemplo único de reconstrucción prácticamente total del conjunto de un patrimonio arquitectónico histórico de los siglos XIII y XX”.

#TravioorTip: Además de visitarla de día, acércate a dar un paseo por la noche ya que la bonita iluminación le aporta un aire totalmente distinto a la ciudad.

Una buena opción puede ser dar un paseo por la ciudad vieja y las murallas para después cenar en alguno de los muchos restaurantes de la zona, como por ejemplo el Barbakan Restauracja. De eta manera, tanto si tomáis algo después de cenar como si volvéis directamente al hotel, el paseo de vuelta estará ambientando con la bonita iluminación de la zona antigua.

2. Domingo: Siguiendo la huella Judía

Cómo aprovechar al máximo un fin de semana en Varsovia - Domingo: Siguiendo la huella Judía

foto via Flickr Alberto Cabello.

Si nos conocéis, sabréis que somos muy fans de comenzar las jornadas turísticas con un buen desayuno. Y para el día de hoy, nada como acercarnos a desayunar a To Lubie, una acogedora cafetería en la que sirven ricos desayunos y que está convenientemente situada 15 minutos de paseo de nuestra próxima parada: El Museo de Historia Judía de Polonia.  

Todos los que hayáis visto la película de “El pianista” sabréis la estrecha relación entre Varsovia y el régimen nazi. La capital polaca fue el mayor gueto judío de Europa durante el régimen nazi, que cogió a más de 400.000 personas viendo en condiciones inhumanas tras los muros que ellos mismos tuvieron que construir. Por ello, nada como un paseo por el barrio judío y sus puntos de interés para conocer la historia y comprender la ciudad que es hoy.

El Museo de Historia Judía se ubica en un moderno edificio situado en medio del barrio judío. Su exposición permanente, que se inauguró en 2014, tiene como objetivo acercar al visitante hasta la realidad de los judíos en Polonia, desde los primeros asentamientos hace 1000 años, hasta el día de hoy. La visita es muy interactiva y además puedes contratar una audio guía que sin duda te ayudará a entender todo mucho mejor. Las entradas cuestan 6 euros, pero es gratuito los jueves.

A la salida, paseando por el barrio judío, veremos los restos de la historia en edificios medio derruidos o quemados. Una de las visitas interesantes es la Sinagoga Nozyk que fue utilizada como almacén estable durante la ocupación alemana y que fue la única de toda la ciudad que sobrevivió a los bombardeos.

Cercano a la sinagoga, encontramos el Teatro Judío, el único que se mantiene a día de hoy en Polonia. Si seguimos caminando, nos acercamos al Cementerio Judío donde algunas de las lapidas son auténticas obras de arte y otras se encuentran muy deterioradas o rotas, dándole al lugar un halo de misterio acorde con la ciudad. Algunas de las tumbas celebres polacas la podemos encontrar aquí, como la de Marek Edelman el último de los líderes del levantamiento, fallecido en 2009.

 Otro de los enclaves emblemáticos en este barrio es Umschlagplatz, bautizada por los alemanes como “la estación de trasbordo”. Lugar donde los trenes llevaban a los judíos hasta los campos de exterminio. Actualmente, en un lugar tan escalofriantes como este, se recuerda a los fallecidos con los nombres de 448 judíos labrados en piedra. Uno de esos lugares frente a los que es imposible no sentirse pequeño.

 

El barrio judío tiene otros muchos lugares que merecen la pena visitar como el Monumento a los Héroes del Gueto o el trozo de muro que se mantiene en pie en la calle siena 55, así como innumerables referencias a tiempos pasados que podemos encontrar paseando por sus calles.

Tras una parada para el almuerzo, nos dirigimos hasta el Parque Lazienzki para acabar nuestro fin de semana. Este gigantesco parque tiene más de 80 hectáreas y es el lugar ideal para disfrutar de paseos en la naturaleza o un picnic cuando el tiempo ayuda.

Además, este parque alberga un conjunto palaciego, un lago y un jardín botánico aunque es especialmente famoso por su escultura de Chopin. Entre todas las construcciones palaciegas, os recomendamos visitar el Palacio de la Isla o el Palacio sobre el agua. Este edificio inicialmente fue un pabellón de baño que el arquitecto Dominik Merlini transformo entre 1772 y 1793 en un bello palacio de estilo clasicista como residencia del rey Estanislao II. Situado en una isla artificial en el largo del parque, cuenta con dos puentes que lo unen a tierra firme.  Su interior se puede visitar de martes a domingo de 9 a 16 horas por 3,9€.

 

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Monika Goikoetxea Comunicadora de profesión y viajera de vocación. Tras haberse movido lo que ha podido dentro de Europa, decidió que era el momento de liarse la manta a la cabeza y la mochila a la espalda y embarcarse en un viaje que le llevó a viajar siete meses entre Australia y el sudeste asiático. Siempre planeando una nueva aventura.