Bruselas: 7 curiosidades para conocer el lado más surrealista de la capital belga

21 de marzo, 2017

Desde museos especializados y comida exquisita en el Grand Palace hasta catas de chocolate y las famosas bebidas belgas 'mitad y mitad', aquí encontrarás una serie de planes poco comunes para hacer en la capital de Bélgica, Bruselas, de la mano de Rachel Horner.

Hogar de la OTAN y de la UE, la identidad nacional belga es difícil de definir de alguna manera, y no ayuda el hecho de que un país que te puedes recorrer en menos de tres horas en coche esté dividido entre comunidades francófonas y flamencas. Además, con frecuencia lo califican como estéril y sin vida. ¿Pero cómo puede ser este el caso cuando una de las estatuas más célebres de Bruselas es un pequeño niño orinando felizmente en una fuente? Rachel Horner te invita a que sigas leyendo para conocer más curiosidades sobre la capital belga.

1. El Manneken Pis y su cuidado armario

Manneken Pis in Brussels

Puedes ver el Manneken Pis estando a metros de distancia, y no por su tamaño, ya que esta figura de bronce es bastante pequeña, 61 cm de alto, sino por la cantidad de turistas que están intentando sacarse una foto con él hablando de lo absurdo que es, e irónicamente formando parte así de esta pantomima.

El Manneken cambia de conjunto de ropa muchas veces a la semana, como si se tratase de un niño mimado, y 100 de sus mejores trajes se encuentran en una exposición en el City Museum. Consigue la tarjeta Brussels Card para poder entrar gratis a 30 museos de Bruselas y obtener numerosos descuentos en diversas tiendas, y solo por 20€. Desde principios del siglo XVII, personas de todo el mundo han venido para conocerlo. Nadie puede explicar exactamente por qué prevalece su fama, pero personalmente creo que refleja la excentricidad única de esta ciudad, la inocencia y cierto ápice de locura.

2. Arquitectura eclética

Brussels Grand Place Architecture, Belgium

El mismo tren turístico te llevara al Grand Palace, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, a solo cinco minutos andando. Gran parte de la arquitectura de Bruselas se trata del pulcro y organizado estilo neoclásico, pero en esta plaza se te romperán todos los esquemas debido a la decoración “imposible” de sus edificios. Tienes que verlo para creerlo. En el recinto se encuentran los edificios más importantes de la ciudad, así como los restaurantes más exclusivos como la gema de la cocina francesa, el 'T Kelderke. Gira el cuello para contemplar la maravillosa decoración del ayuntamiento y de la Breadhouse y perderte en la magnificencia de la arquitectura gótica y barroca.

Llega pronto para poder ver el sol (sí, si tienes suerte de que te toque uno de esos raros días soleados en Bélgica) reflejarse en los colores dorados, verdes, rojos y grisáceos antes de que el mercado se llene de vendedores ruidosos, actuaciones callejeras, trabajadores y otros turistas.

3. Chin chin por las bebidas mitad y mitad de Bélgica

Craft beers at Salem Winter Brewfest.

Las calles de la Gran Place están llenas de cafeterías y restaurantes de todo tipo. Prueba el italiano Italian Quarter, el Meat and Bread Street, mi favorito, el Greek Alley; todos ellos están deseando que entres, pero sobre todo quieren impresionarte con su menú de cervezas. Busca el Delirium café bar y podrás elegir entre casi 2.500 cervezas de todo el mundo, un récord mundial. Sin embargo, el caos de esta parte de la calle a veces denota signos del “Delirium”, ya que debido a la cantidad de cerveza que hay es fácil liarse incluso antes de haber empezado a probarla.

A mí me dijeron que no hay nada como la cerveza belga mala, pero lo que de verdad me impresionó fueron las bebidas mitad y mitad de Bruselas. Son una mezcla de vino blanco y champán, más ligero que el vino, pero con más sustancia que las burbujas, y es letal. Incluso puedes probarlo en el bar donde se dice que se inventó, en el  Cirio, on the Rue de la Bourse.

4. Comida por un tubo

Chocolate demonstration at Choco-Story in Brussels in Belgium

Sin embargo, esto no es una oda a la bebida, ni tampoco a las delicias de chocolate, patatas y gofres que puedes encontrar en casi todas las esquinas. Porque si miras un poco más allá descubrirás la grandeza de la cultura de Bruselas. Tiene docenas de museos que le hacen frente a cualquier rival en el mundo; desde arte hasta historia natural y sí, vale, uno es un museo de la cerveza, el Belgian Brewers, y otro del chocolate, el Choco-Story con continuas demostraciones y, sobre todo, muestras para probar.

5. Aventuras para los Tin Tin-ólogos

Herge Tin Tin Museum in Brussels, Belgium

Puede que algunos museos no sean para todo el mundo. El Musée Hergé , con más de 80 láminas originales, 800 fotografías y numerosos documentos y objetos es la prueba de que el dibujante Hergé, cuyo nombre verdadero es Georges Remi, y que nació y creció en el suburbio de Bruselas Etterbeek, no se limitó solo a la creación de Tintin. No hay forma de huir de sus cómics en Bruselas; hay murales por toda la ciudad, así que el museo tal vez sea la gota que colma el vaso, excepto para los Tin Tin-ólogos.

6. El arte surrealista de Magritte

Rene Magritte performer

Algunos museos figuran entre las cosas que hay que ver de la mayoría de personas, y el Magritte Museum es un ejemplo de ello. Este espacio está dedicado al pintor surrealista René Magritte, y se inauguró en el año 2009. Se encuentra en la quinta planta del antiguo hotel neoclásico Royal Place, y cuenta con 200 cuadros originales, pinturas y esculturas entre las que se encuentra parte de su mejor trabajo. En las paredes hay aforismos y pequeños esbozos de prosa sobre su vida, e incluso puedes escuchar grabaciones de voz de entrevistas suyas y ver fotografías personales. Toda una experiencia totalmente visual y enriquecedora.

7. Música trotamundos

violin

Y también hay algunos museos que deberías visitar incluso si crees que no quieres. El Musical Instrument Museum es un lugar para escuchar en lugar de para admirar; se encuentra en antiguas tiendas decoradas a lo Art Noveau, y tiene un ascensor hecho totalmente de cristal. Allí se te darán cascos en cuanto entres para que automáticamente puedas escuchar una pieza de música de un instrumento musical concreto. Hay más de 700 de todo el mundo, sin olvidar la planta que está dedicada a los instrumentos mecánicos y electrónicos. Es una experiencia surrealista, pero inolvidable; un lugar para perderte horas y horas.

Y si te saturas de tanto arte y cultura, no olvides que estás a solo unos pasos del chocolate, de la cerveza y de los gofres… por si acaso.

¿Se te ocurre algún lugar que añadir a esta lista? Tweetéanos a @TravioorES o déjanos un comentario en nuestro Facebook y cuéntanos tu experiencia en cualquiera de estos lugares.

Rachel Horner Rachel Horner tiene un mapa para rascar los destinos visitados que pide a gritos ser rascado. Es periodista y trabaja desde Reino Unido y el Este de África. Es activista de la MGF, voluntaria y vendedora ocasional de chancletas.