Berlín en 48 horas: Un fin de semana en la capital alemana

19 de octubre, 2016

Berlín es una ciudad llena de actividades y opciones culturales. Para que puedas aprovechar al máximos tus horas en la ciudad, te damos una pequeña guía para descubrirla en un fin de semana

Berlín es una ciudad que está de moda. Probablemente no te estoy descubriendo nada nuevo con esto y es que, cada vez son más los que se animan a realizar una escapadita a la ciudad alemana a disfrutar de unos días de cultura, tradición y gastronomía. En Travioor creemos, y defendemos, que la fama de Berlín ¡está totalmente justificada! Al tratarse de una ciudad que funcionó durante tanto tiempo separada como dos ciudades, toda la oferta de una ciudad de estas características se vio multiplicada por dos y eso sumado a la apabullante historia que alberga y al ambiente moderno, electrónico y festivo que respira hacen que la capital alemana sea siempre un acierto.

Sin embargo, debemos advertirte de que Berlín es una ciudad de las que nunca acabas de explorar. Una ciudad que bien merece una semana para poder captar la esencia que respira. Dejando eso claro, un fin de semana o un puente en Berlín son también unos planes más que apetecibles que os permitirán disfrutar de la ciudad y descubrir sus puntos históricos y turísticos más importantes.

En las siguientes líneas os ofrecemos una propuesta de plan de fin de semana en la capital alemana. 

1. Viernes tarde

Berlín en 48 horas: Un fin de semana en la capital alemana - Viernes tarde

Probablemente llegues a la ciudad por la tarde, por lo que te proponemos un pequeño paseo de orientación que te ayudará a dibujar una idea general de la misma. Desde el aeropuerto, coge un bus que te lleve hasta Alexander Plazt, la plaza central de la ciudad. Esta plaza es conocida por tener el famoso “piruli” o torre de comunicaciones y por ser la plaza más conectada en la ciudad. A 10 minutos caminando puedes encontrar la Catedral de Berlín, con su imponente cúpula de cobre verde. Esta tarde te animamos a dar un paseo por esta zona descubriendo la multitud de bares y locales de comida callejera que podrás encontrar. Degustar una rica cerveza en uno de los locales colindantes puede ser una buenísima manera de acabar esta toma de contacto con la ciudad.

2. Sábado

Berlín en 48 horas: Un fin de semana en la capital alemana - Sábado

Para estrenar nuestro primer día completo en la ciudad, proponemos un tour caminando. Existen varias compañías que organizan tours de este tipo para todo rango de precios, proponemos los Free Tours de “visita general” a Berlín que salen cada día a las 11 de la mañana desde Lustgarten y realizan un recorrido de tres horas por los puntos de visita obligada de la ciudad. Algunos de los puntos que visitarás dentro de este recorrido: La isla de los museos, la Catedral de Berlín, El muro de Berlín (la parte sin obras artísticas), Check Point Charlie, el Memorial al Holocausto, La puerta de Brandemburgo… Al finalizar el recorrido es el propio visitante el que valora monetariamente la guía, dependiendo de lo que te haya gustado. Además, en la web Freetours.com podrás encontrar muchos otros recorridos con los que complementar la visita, algunos de ellos en español.

Después de un merecido descanso y un buen almuerzo regado, por qué no, con una cerveza local, recuperamos fuerzas para seguir pateando la ciudad y os proponemos dirigiros hasta la zona del Parlamento y la Puerta de Branderburgo.

La visita al Parlamento es una parada que te recomendamos encarecidamente no perderte. No sólo por la espectacularidad del edificio en sí, sino porque una vez dentro podemos observar desde lo alto todos los edificios colindantes desde su cúpula de cristal y espejos. Para poder visitarlo, es imprescindible reservar en www.bundestag.de y, si bien la última visita es a las 10 de la noche, os recomendamos acercaros para poder ver las vistas con la luz del día.

Justo al lado del Parlamento, podemos ver la emblemática Puerta de Branderburgo que ya hemos visitado por la mañana. Como curiosidad, contaros que el Hotel Adlon que se encuentra justo enfrente, es el famoso hotel en el que Michael Jackson hizo la desafortunada aparición sacando a su hijo por la ventana.

¿Qué tal si para acabar el día nos acercamos al barrio judío? Lo que antaño era el gueto judío hoy en día es uno de los barrios más hipsters y alternativos de la ciudad. Si tenemos tiempo de visitarlo durante nuestra estancia, bien merece la pena una visita con una ruta a través de todas las curiosidades locales. En este caso, ya que no tenemos demasiado tiempo, os proponemos acercaros hasta este barrio a cenar y tomar unas copas. Tenemos que tener en cuenta que en los últimos años este barrio se ha convertido en un centro turístico, pero a pesar de todo se sigue palpando su originalidad y su ambiente nocturno. Un imprescindible de esta zona son los patios repletos de tiendas y bares como los de Hackesche Höfe y Tacheles, el lugar donde surgió el movimiento “Okupa” de Berlín.  Un paseo por las tiendas, una rica cena y una copa en alguno de sus múltiples pubs como Riva, Zapata, Bellini… Si quieres seguir la noche, estás de enhorabuena ya que Berlín es la 'capital tecno' y algunos de sus clubs son lugares de culto para los amantes de la fiesta. Puedes saber más de la noche berlinesa en este post (en inglés).

3. Domingo

Berlín en 48 horas: Un fin de semana en la capital alemana - Domingo

Foto vía Flickr Chiara Cremaschi

Si todavía te queda algo de energía después de la marcha nocturna del sábado, te recomendamos amanecer más bien pronto y coger fuerzas con un buen desayuno para sacar provecho a nuestro último día.

Comenzaremos acercándonos a la Isla de los Museos donde podrás disfrutar de varios museos y exposiciones temporales. Es importante que tengas en cuenta que todos cierran a las seis de la tarde, aunque empiezan a recoger y a negar la entrada a partir de las 17:45. Depende de tu plan en la ciudad, es probable que el Berlín Pass sea una opción interesante ya que te permite entrar a todos los museos durante 3 días.

Otro consejo que te damos es que no olvides llevar tu tarjeta de estudiante, aunque hace unos añitos que abandonaras las aulas, ya que en ocasiones el descuento en las entradas es de hasta el 50%.

Seguimos con el carácter cultural del tour y nos acercamos hasta East Side Gallery, el pedazo de muro de Berlín decorado con pinturas de distintas artistas. Tras acabar la guerra, artistas internacionales comenzaron a decorar el muro con trabajos que reivindican la libertad y ofrecen una visión crítica de los conflictos bélicos. De esta manera convirtieron el muro en una galería de arte de más de 103 murales, la más grande del mundo. Si bien esta visita merece mucho la pena, lo cierto es que queda un poco alejada del circuito así que te recomendamos hacer una parada aquí y aprovechar para almorzar.

Por la tarde, nos acercamos hasta el mercado de Mahuermark. La mejor manera de llegar es en U-Bahn: estaciones EberswalderStraße (línea U2) y BernauerStraße (línea U8). Se trata de un mercadillo totalmente recomendable que se realiza todos los domingos de 8 de la mañana a 6 de la tarde, por lo que es recomendable no alargar la sobremesa antes de visitarlo.

En este recinto podremos encontrar una divertida mezcla entre objetos vintage y todo tipo de “cacharrería”. Además, cuando hace buen tiempo, organizan sesiones de Karaoke. Tanto si piensas comprar como no, Mahuermark es un buen plan para dar un paseo, tomar un café o probar alguna delicia local en sus puestos de comida callejera.

¿Ya te están entrando ganas de visitar Berlín? Estamos seguros de que si te lanzas a explorar la ciudad y decides visitar los lugares que te proponemos volverás proclamando, como ya lo hizo John Fitzgerald Kennedy,  "Ich bin ein Berliner” (Soy un berlinés).

¿Has estado ya en Berlín? ¿Tienes alguna duda sobre la ciudad? Coméntanoslo en nuestro Twitter @TravioorES o déjanos un comentario en nuestra página de Facebook.

Si te ha sabido a poco, encuentra más información sobre Berlin aquí. 

Monika Goikoetxea Comunicadora de profesión y viajera de vocación. Tras haberse movido lo que ha podido dentro de Europa, decidió que era el momento de liarse la manta a la cabeza y la mochila a la espalda y embarcarse en un viaje que le llevó a viajar siete meses entre Australia y el sudeste asiático. Siempre planeando una nueva aventura.